
Es habitual que las tautologías sean consideradas como un error en el lenguaje o una falta de estilo. Sin embargo, es posible apelar a las tautologías para enfatizar una cierta idea. Por ejemplo: la oración “Puedo confirmar que el acusado es culpable ya que vi el asesinato con mis propios ojos”presenta una aclaración innecesaria acerca del uso de sus ojos, dado que no podría haber visto por otro medio; del mismo modo, el énfasis de la palabra “propios” puede omitirse absolutamente.
Otros ejemplos muy comunes de tautología se pueden apreciar en las siguientes oraciones: “Voy a subir arriba a buscar un libro y vuelvo”, “Tengo que salir afuera para regar las plantas”. Siempre que se sube es hacia arriba; del mismo modo, salir implica trasladarse fuera de un lugar, por lo cual dichas aclaraciones carecen de sentido y resultan innecesarias para la comprensión.
Cuando la tautología supone una explicación redundante que no aporta un nuevo conocimiento, se suele hablar de perogrullada o verdad de Perogrullo: “Soy lo que soy”. La expresión en la que aparecen términos redundantes (como “subir arriba” o “salir afuera”), por otra parte, recibe el nombre de pleonasmo.

Tabla de verdad
La tabla de verdad (también conocida como tabla de valores de verdad) presenta una proposición compuesta y su valor de verdad para cada una de las combinaciones posibles que se puedan dar con sus elementos.
Los dos posibles valores que puede arrojar una tabla de verdad son: verdadero, el cual se expresa mediante la letra “V” o con el número “1” e indica que el el circuito se encuentra cerrado; falso, representado por la letra “F” o el número “0”, cuando un circuito se encuentra abierto. Las proposiciones a analizar son las variables, y se ubican en la parte superior de la tabla, ocupando el lugar que comúnmente se destina a los nombres de campos.
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